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| Con una cuarta posición en el Dakar 2005, el sudafricano
Giniel de Villiers ha conseguido para Nissan el mejor resultado de esta marca
en la prueba más importante del rally-raid. |
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Aunque el Lago Rosa presentaba su color
habitual, sin embargo, sus orillas tenían un color más bien rojo.
En efecto, banderas y camisetas color fuego habían invadido las inmediaciones
del podio de este 27° Dakar. En honor de Stephane Peterhansel, el vencedor
del mismo, pero también para celebrar la cuarta posición conseguida
por Giniel de Villiers y Jean-Marie Lurquin, al volante de su Pickup N-05 n°314.
Delante de unos cincuenta seguidores del equipo Nissan Rally Raid, que habían
venido especialmente a Dakar, y bajo los aplausos de representantes de socios
del equipo, el piloto sudafricano y su copiloto belga tenían razones
de sobra para sonreír : “Este año, la competencia era dura.
Había muchos constructores de vehículos que participaban, y que
tenían a su disposición medios enormes”, explicaba Giniel
bajo el sol del Lago Rosa. “Nosotros nos concentramos en la carrera, sin
preocuparnos demasiado del ritmo adoptado por los otros. Para nosotros, lo fundamental
era que el coche estuviera en buen estado a la llegada de cada especial, y para
conseguir esto, era necesario no cometer demasiados errores. Es necesario realizar
una pequeñas mejoras en el coche, pero lo que hemos conseguido hacer
este año es algo muy prometedor.”
De hecho, algunos segundos después de haber concluido los 31 kilómetros
de la última especial del Dakar, la tripulación n°314, se
precipitó a felicitar a los miembros del equipo Nissan Rally Raid. Guiños,
palmaditas amistosas y sonrisas eran buena prueba de la solidaridad del grupo,
juntos desde hace ocho meses, y recompensados con esta admirable cuarta posición. “Bravo,
chicos, el coche era perfecto”, decía un Jean-Marie Lurquin radiante.
Mas tarde, el belga ratificaba sus palabras: “Si me hubieran dicho que íbamos
a terminar la carrera tan cerca del podio, con rivales de este calibre, no lo
habría creído. Pienso que el Pickup es el coche más fiable
de todos. Y con toda seguridad, puedo afirmar que no es el menos potente. »
La prueba: el equipo Nissan Rally Raid ha obtenido las mejores marcas del Dakar
con cinco victorias de especiales, en igualdad con Mitsubishi. El domingo, alrededor
del Lago Rosa, dos Pickup han conseguido nuevamente un buen resultado conjunto,
con la tercera posición de Ari Vatanen, y la cuarta de Giniel de Villiers.
Al
finlandés le hubiera gustado celebrar su reencuentro con la capital senegalesa
con una nueva victoria de especial, pero un pinchazo le ha privado de un 52° éxito
en el Dakar. Sin embargo, esto no ha impedido que Ari recibiese una hermosa
ovación en el podio final, y tampoco ha sido obstáculo para que
firmase un número record de autógrafos. “Pienso que el coche
puede mejorarse un poco en todos los sentidos”, aseguraba el finlandés. “Pero
el potencial esta ahí, el número de victorias de especiales que
hemos conseguido son prueba de ello. El equipo va a tener tiempo para preparar
el próximo Dakar. Esto debería de dar sus frutos.”
Un poco más lejos, Tiziano Siviero saludaba también a los mecánicos
y directivos del equipo Nissan Rally Raid. “Pienso que, en el futuro,
habrá que tomar en serio al equipo Nissan Rally Raid. Es un equipo muy
unido, muy motivado, que está muy cerca del más alto nivel, y
que tiene todo lo que es necesario para conseguirlo. Hay que trabajar todavía
un poco pero, francamente, no estamos lejos de los otros.”
En lo que respecta a los mecánicos y directivos, los cuales se encontraban
bajo el calor senegalés, se desprendía de ellos un sentimiento
de orgullo. Orgullo por haber llevado a un coche nuevo a pie del podio, y por
haber atravesado con éxito todas las dificultades que conlleva un Dakar.
Gilles Martineau también reconocía el trabajo de sus equipos: “El
coche ha demostrado su fiabilidad: en el Pickup de Giniel sólo ha habido
que hacer un trabajo de mantenimiento mientras que los otros equipos han tenido
que intervenir a nivel de los “órganos vitales”. En lo que
respecta a Giniel de Villiers, ha estado simplemente genial: es el piloto ideal.
Sin duda, tiene el temple de un Peterhansel.
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