De Arras a Dakar, la organización ha diseñado una ruta iniciática favorable a las grandes epopeyas, con la recuperación de las etapas maratón. Las trampas no son pocas y las peripecias vividas tampoco. Los medios se regodean en historias increíbles que conforman la esencia del Dakar, que atrae de nuevo a las grandes estrellas. Johnny Halliday, que participó en 2002 con el equipo de Nissan, hace realidad “un sueño infantil” junto a René Metge. Precisamente, Nissan hace sudar la gota gorda al inicio de carrera a Mitsubishi gracias a su nuevo pick-up fichado por el equipo Dessoude.
En 2003, la marca hace su entrada oficial en el mundo del rally-raid, al igual que Volkswagen. Con Vatanen y de Villiers, a quienes se incorpora McRae en 2004, el fabricante japonés se dota de los medios para hacer realidad sus ambiciones: alzarse vencedor en una prueba convertida en referencia y en la que todos los grandes constructores de vehículos 4x4 sueñan con imponerse.
La segunda mitad de los años 90
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